Libros para arquitectos, Christopher Alexander. A Pattern Language. (MB)
Libros, recomendaciones para arquitectos

A Pattern Language: Towns, Buildings, Construction
Autores: Christopher Alexander, Sara Ishikawa, Murray Silverstein.
Textos en inglés.
ISBN-13: 978-0195019193
Cada desafío de diseño representa un problema a resolver.
Christopher Alexander propone una catalogación de los tipos de problemas (que denomina desafíos de diseño) y analiza qué hay detrás de cada caso, describiéndola en su esencia y proponiendo una solución estándar.
El arquitecto Christopher Alexander (1936) es reconocido por sus diseños en los edificios que ha construido principalmente en California, Japón y México.

Partiendo de la premisa de que las personas que usan los espacios arquitectónicos saben más que los arquitectos sobre el tipo de edificios que necesitan, Christopher Alexander creó y validó, junto a Sarah Ishikawa y Murray Silverstein, el término “lenguaje de patrones”: un método estructurado que pone la arquitectura al alcance de personas no especializadas, difundido en su libro A Pattern Language.
Alexander es reconocido como uno de los iniciadores del movimiento “pattern language” (1966) en ciencias de la computación y, por sus contribuciones a la arquitectura, fue elegido miembro de la American Academy of Arts and Sciences.
Durante más de 50 años, desafió al establishment arquitectónico, a menudo de forma incómoda, al situar a los seres humanos en el centro del diseño.
Combinó una formación científica de primer nivel con investigación arquitectónica, observación directa y validación mediante el uso real en proyectos construidos (las pruebas con los ususarios), articulando un conjunto de ideas radicales que han ejercido una influencia duradera más allá del ámbito de la arquitectura.

Autor de una serie de obras innovadoras, entre ellas «El Lenguaje de Patrones en ciudades, edificios, construcciones» y «The Timeless Way of Building».
Continúa en su trabajo y lo vuelca en títulos como «The Nature of Order» y en «An Essay on the Art of Building and the Nature of the Universe».
En ellos incorpora más de 30 años de investigación, estudio, enseñanza y construcción.
Comentándolos, Laura Miller, crítica del New York Times comenta: «el tipo de libro con el que cada lector serio debería leer de vez en cuando, un tratado grandioso, desafiante que lo alienta a desarmar la forma en que se piensa para volver a comenzar».
Alexander nació en Viena y creció en Oxford y Chichester. En 1954 recibe la beca del Trinity College, Cambridge, en Química y Física, luego se licenció en matemáticas en la Universidad de Cambridge (1956), y en arquitectura (1958).

En 1963, recibió su doctorado en arquitectura en Harvard, el suyo fue el primer doctorado en arquitectura otorgado en esa Universidad.
En 1961 fue elegido miembro de la sociedad de becarios de la Universidad de Harvard. Durante el mismo período trabajó en el MIT en teoría del transporte y en informática, y en Harvard en ciencias cognitivas. Sus ideas han sido pioneras y muy influyentes.
Tuvo como maestro a Serge Chermayeff (1900- 1996) y colaboró con él en algunas de sus obras.

Desde 1963, Alexander fue profesor de arquitectura en la Universidad de California, Berkeley, donde enseñó por espacio de 38 años.
Ocupó varios cargos hasta el año 2001, desde 1965 a 1966 fue profesor de investigación en humanidades; en 1967 fundó y dirigió el Center for Environmental Structure (Centro de Estructura Ambiental), y desde 1970 se lo designó profesor de arquitectura, convirtiéndose en profesor emérito en 2001. Durante la misma época, trabajó en el MIT (en Teoría de la Transportación y Ciencias de la Computación).
Publicó cientos de artículos y docenas de libros, además de haber construído más de 200 edificios en todo el mundo.
Alexander está reconocido como el padre del movimiento del lenguaje de patrones (pattern) 1966, en ciencias de la computación, donde ha conseguido importantes innovaciones y nuevos tipos de programación orientada a objetos. Recibió la primera medalla por investigación otorgada por el Instituto Americano de Arquitectos (AIA).
En 1996 fue elegido miembro de la Academia Estadounidense de las Artes y las Ciencias por sus contribuciones a la arquitectura, incluido su trabajo innovador sobre la manera que el entorno construido afecta la vida de las personas.
Contribuciones teóricas a la arquitectura
Aboga por una arquitectura en íntima fusión con la Naturaleza y formula su teoría del lenguaje de patrones, la cual ofrece una serie de fórmulas para que, a tenor de las propias necesidades individuales o culturales, cada miembro o grupo humano pueda construir su propia vivienda o conjunto habitable sin necesidad de arquitectos.
En su propuesta, éstos actuarían únicamente como una ayuda para la construcción.
Alexander afirma que el modo intemporal de construir es el que la gente ha usado durante miles de años, al construir sus propios edificios, dando lugar a poblaciones muy armónicas y bellas.
Por eso, «partiendo de la base de que la vida es una realidad dinámico-temporal», prevé la permanente renovación del lenguaje de patrones, a fin de adaptarlos a las nuevas exigencias arquitectónicas de las futuras generaciones».
Ha calificado a la Arquitectura Moderna, con su control detallado y definido del proceso de construcción, como «ridícula, estrecha e inhumana, una psicosis pasajera en la historia de la creación del hombre».
Un Lenguaje de Patrones

Profundizó su teoría del lenguaje de patrónes en su libro A Pattern Language: Towns, Buildings, Construction, en el que describía un sistema práctico de arquitectura. La inspiración del libro fueron las ciudades medievales: que definia como atractivas y armoniosas.
Según los autores, tienen esas cualidades porque fueron construidas según regulaciones locales que requerían ciertas características, pero que permitían al arquitecto adaptarlas a situaciones particulares.
En el libro se suministran reglas e imágenes, y se recomienda que las decisiones sobre la construcción del edificio se tomen de acuerdo al ambiente preciso del proyecto. En él se describen métodos exactos para construir diseños prácticos, seguros y atractivos a cualquier escala, desde regiones enteras hasta la simple perilla de una puerta. Un aspecto notable del libro es que el sistema arquitectónico mostrado consiste únicamente de patrones clásicos probados en el mundo real y reseñados por múltiples arquitectos por su practicidad y belleza. Este método fue adoptado por la Universidad de Oregón, descripto en el libro «The Oregon Experiment», que hasta el día de hoy lo utiliza como método de planificación oficial.
También ha sido adoptado en parte por varias ciudades como un código de construcción.
Pattern
Christopher Alexander da la siguiente definición de patrón: “Cada patrón describe un problema que ocurre una y otra vez en nuestro entorno, para describir después el núcleo de la solución a ese problema, de tal manera que esa solución pueda ser usada más de un millón de veces sin hacerlo ni siquiera dos veces de la misma forma”.
Propone, así, un paradigma para la arquitectura basado en tres conceptos: la cualidad, la puerta y el camino.
La Cualidad (la Cualidad sin nombre): la esencia de todas las cosas vivas y útiles que nos hacen sentir vivos, nos da satisfacción y mejora la condición humana.
La Puerta el mecanismo que nos permite alcanzar la calidad. Se manifiesta como un lenguaje común de patrones. La puerta es el conducto hacia la calidad.
El Camino (El Camino eterno): siguiendo el camino, se puede atravesar la puerta para llegar a la calidad.
15 Principios de Christopher Alexander
La obra de Alexander «Nature of Order», se caracteriza por una cualidad especial que él llamaba «la cualidad sin nombre», a la que después llamó «totalidad».

Esta cualidad, vinculada a la experiencia humana, induce un sentimiento de pertenencia al lugar y a la estructura. Está presente en la mayoría de los edificios históricos y espacios urbanos, y es precisamente lo que Christopher Alexander intenta captar mediante sus teorías de diseño con base matemática.
Estas 15 propiedades estructurales identificadas son bastante recurrentes y determinan el carácter de los sistemas vivos:
1- Niveles de Escala se refiere a cómo percibimos el tamaño de un elemento o espacio en relación con otros a su alrededor. La relación entre elementos de distinta dimensión —especialmente los más pequeños— determina el carácter y el grado de vida del conjunto. Este principio es aplicable tanto a nivel micro como macro: una manilla, una ventana, una habitación o una ciudad responden a la misma lógica. Es fundamental que las transiciones entre escalas sean graduales, evitando saltos demasiado bruscos o demasiado débiles, para mantener la coherencia y la continuidad del sistema.
2- Centros Fuertes en lugar de entender la geometría como algo aislado, un centro se define por su cohesión interna y, sobre todo, por su relación con el contexto. Un centro fuerte existe cuando otros centros lo refuerzan: de un núcleo relevante se organiza y fluye el conjunto. Ejemplo: una plaza con una fuente central, rodeada por soportales y accesos, donde cada elemento refuerza el foco principal; o una sala con una mesa central iluminada que organiza el espacio a su alrededor.
3- Límites la articulación de una forma depende de cómo sus superficies se definen y se encuentran en los bordes. El límite es una división —física o simbólica— que marca una separación entre lo que es posible y lo que no. Ejemplo: un muro bajo que delimita un jardín sin aislarlo completamente, o un pórtico que separa la calle del interior creando una transición clara entre lo público y lo privado.

4- Repetición Alternada es la repetición de elementos en una composición según su proximidad y las características visuales que comparten. No es necesario que sean idénticos: basta con que mantengan un rasgo común que permita percibirlos como conjunto. Ejemplo: una fachada con ventanas similares pero no iguales, o una columnata donde las piezas varían ligeramente pero conservan proporción y ritmo.
5- Espacio Positivo se refiere al espacio como forma. Cuando un elemento se sitúa en el espacio, no sólo tiene su propia geometría, sino que define activamente la forma del vacío que lo rodea. Para que el conjunto funcione, tanto el elemento como el espacio deben implicarse mutuamente y reforzarse. Pensemos en una plaza bien delimitada por edificios que le dan forma clara, o un patio donde los muros construyen un vacío reconocible y habitable.
6- Buena Forma se refiere a la claridad y coherencia de una forma como resultado de la configuración de sus superficies y bordes. Una buena forma aparece cuando cada parte posee centros fuertes y el conjunto se percibe claro y legible. Por ejemplo, una habitación proporcionada donde muros, techo y aberturas están bien articulados, o una pieza de mobiliario cuya geometría se entiende de una mirada.
7- Simetrías Locales se refiere a la distribución equilibrada de formas o espacios alrededor de un eje o punto, pero limitada a una parte del conjunto. A diferencia de la simetría global, aquí la condición simétrica aparece de manera localizada dentro del edificio. Por ejemplo una entrada con dos elementos equivalentes a ambos lados, dentro de una composición general asimétrica; o una ventana centrada en un muro que no lo está en el conjunto del edificio.

8- Entrelazado Profundo se produce cuando dos sistemas o partes se interpenetran, generando un nuevo centro que refuerza a ambos. Esta interacción intensifica las relaciones y evita separaciones rígidas, pensemos en el encuentro entre interior y exterior mediante un umbral habitable —como una galería o un porche—, o dos volúmenes que se solapan creando un espacio intermedio activo.
9- Contrastes es la relación entre opuestos que genera intensidad y significado. El contraste activa y da vida a la composición, reforzando los centros al hacer que cada uno se perciba con mayor profundidad. Ejemplo: luz y sombra en un espacio, macizo y vacío en una fachada, o materiales distintos —como piedra y vidrio— que se potencian mutuamente.
10- Variación Gradual las cosas se organizan y varían en tamaño, espacio, intensidad y carácter de manera continua. Una cualidad cambia lentamente, no de forma brusca, y a través del espacio se transforma en otra. Como en una secuencia de espacios que pasa de lo público a lo privado mediante cambios progresivos de luz, altura o escala; o en una fachada donde las aberturas se modifican gradualmente.
11- Asperosidad se refiere a la irregularidad: formas no perfectamente geométricas, variaciones en el ritmo o ajustes en encuentros y esquinas. Frente a la uniformidad de la producción en serie, la aspereza introduce precisión al atender lo esencial y dejar en segundo plano lo accesorio. Como ejemplo, un muro de piedra con piezas de distinto tamaño, o una fachada donde pequeñas variaciones en las aberturas evitan la repetición mecánica.
12- Ecos los distintos elementos que componen centros mas grandes comparten una cierta similitud de carácter. Estas resonancias formales o espaciales refuerzan la unidad del conjunto. Ejemplo: un edificio donde la geometría de las ventanas se repite en puertas y detalles, o una plaza cuyo trazado se refleja en el diseño del pavimento y el mobiliario.
13- Vacío los elementos u objetos con mayor profundidad generan un área de calma y quietud. Un vacío, cuando está bien delimitado y rodeado por centros intensos, aporta reposo, reduce la saturación y refuerza el conjunto. Ejemplo: un patio silencioso en el corazón de un edificio, o una plaza despejada rodeada de arquitectura que la contiene.
14- Calma Interior los sistemas vivos tienden a una simplicidad esencial. Esta surge al eliminar lo superfluo —aquello que distrae o confunde— para dejar visible su verdadera naturaleza. Cuando esto ocurre, el objeto o espacio alcanza un estado de calma interior. Asi ocurre en una habitación sin elementos innecesarios, donde proporción, luz y materialidad bastan; o en un espacio monástico donde cada elemento tiene un sentido preciso.
15- No Separación se refiere al grado de conexión de un elemento con todo lo que lo rodea. Nada aparece como aislado: cada parte pertenece y está vinculada al conjunto. Ejemplo un edificio que no se posa sobre el terreno como un objeto autónomo, sino que prolonga sus líneas, haciendo que el suelo y la construcción se perciban como una continuidad o un interior donde la luz, los materiales y el recorrido enlazan los espacios sin rupturas, de modo que no hay “habitaciones aisladas”, sino una secuencia fluida.
“…La ciudad se entiende aquí como una arquitectura, y ésta, a su vez, como construcción de la ciudad en el tiempo”
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