El café Tortoni de Buenos Aires
Al respecto asocio algunos ejemplos, de esto:
Mi hermano Guillermo, editó en 2010 con la Universidad de Palermo, el libro del Arq. Mario Roberto Álvarez (1913 – 2011) “Cuadernos de Viajes”.

El libro corresponde al Tomo I. El fallecimiento del arquitecto impidió la aparición de lo que, sin duda, habría sido un excelente Tomo II.
Durante la preparación de la obra, Guillermo tuvo ocasión de conversar en varias oportunidades con Mario Roberto Alvarez. Me contó que, al comentar un proyecto banal e intrascendente cercano a su estudio, el prestigioso arquitecto le dijo:
—Qué lástima, han perdido la oportunidad de hacer una buena obra de arquitectura.
Alguna vez leí que no debería demolerse una obra si no es para construir, en su lugar, otra igual o mejor.

En la arquitectura, como en las amistades y en los buenos vinos, es el tiempo es el tiempo quien la mejora. Solo entonces pueden deleitarnos plenamente, si sabemos apreciar su esencia.
Cuando visité la Johnson Wax de Frank Lloyd Wright (1867 – 1959) en Racine, y vi los escritorios de trabajo en esa selva de finas columnas bañadas de luz, tenían funcionando, incorporadas pantallas de ordenador, con teclados y equipos modernos.
Los escritorios eran iguales a cuando fueron diseñados en 1939, su buen diseño, permitió su adecuación a nuevos tiempos.
Lo relaciono con El “Tortoni” que se ha sabido adaptar a los nuevos tiempos, a los turistas, a los habitués y muestra como el edificio de Wright, todo aquello que un buen diseño permite.

El Tortoni, el espíritu de Avenida de Mayo, un puerto de afectos

El café Tortoni es el más antiguo de la Argentina. Fue fundado en 1858 por "Monsieur" Jean Touan en la calle Defensa al 200. Posteriormente se trasladó a la esquina de Esmeralda y Rivadavia, frente a la Asistencia Pública, donde permaneció durante veinte años. Más tarde se instaló en la calle Rivadavia 832 y, finalmente, en su actual ubicación de Rivadavia 826, donde se convirtió en uno de los grandes referentes culturales e históricos de Buenos Aires.

Ana Artcanthurry
En 1862, Celestino Curutchet (1828–?) , de origen vasco-francés, se casó en Burdeos con Ana Artcanthurry. La madre de Ana residía entonces en Buenos Aires junto a su esposo, Jean Touan. En sus cartas y relatos les transmitía una imagen entusiasta de la ciudad y de las oportunidades que ofrecía. Seducidos por aquella visión de un Buenos Aires próspero y prometedor, Celestino y Ana decidieron emigrar a la Argentina en 1870.
En 1879, Celestino Curutchet, que residía en los altos del café, adquirió el Tortoni y asumió su dirección. Poco después, el intendente Torcuato de Alvear (1822–1890) impulsó un ambicioso proyecto de transformación urbana inspirado en los grandes bulevares abiertos por el Barón Haussmann -Georges-Eugène Haussmann- (1809–1891) en el París del siglo XIX.
Aquellas intervenciones marcaron el inicio de una profunda modernización de Buenos Aires (1). Entre ellas destacó la apertura de la Avenida de Mayo, inaugurada en 1894, que se convirtió en el principal eje monumental de la ciudad y en un símbolo de su aspiración cosmopolita.

Luego de la apertura de la Avenida de Mayo, el Café Tortoni decidió dotarse de un acceso sobre la nueva arteria. El establecimiento abrió su entrada en el número 825 de la avenida, en el barrio de Montserrat (2), integrándose así al principal eje urbano de la ciudad. La transformación culminó en 1898, cuando Celestino Curutchet encargó al arquitecto Alejandro Christophersen (1866–1946) el diseño de una nueva fachada de inspiración academicista francesa, la misma que, con algunas modificaciones, ha llegado hasta nuestros días.

Tras la apertura de la Avenida de Mayo, se autorizó la colocación de mesas y sillas en las veredas. El 20 de octubre de 1849 el Café Tortoni fue el primero en instalarlas junto al cordón, dejando libre el paso peatonal entre las mesas y la línea municipal. Aquella iniciativa se convertiría en una imagen característica de los cafés porteños.
El edificio que alberga al Café Tortoni fue construido para la familia Unzué como residencia, con locales comerciales en la planta baja y viviendas en los niveles superiores.
El Café Tortoni es, por definición, el café de Buenos Aires. Ningún otro establecimiento ha logrado representar la historia, la cultura y la identidad de la ciudad. Su nombre proviene del célebre Café Tortoni de París, considerado a fines del siglo XIX uno de los cafés más prestigiosos y concurridos de la capital francesa, adoptar aquella denominación era, en cierto modo, vincularse al universo cultural parisino que tanto fascinaba a la sociedad porteña de la época.
La aristocracia porteña soñaba con París. Importaba su estilo, sus productos y sus costumbres, deseando moldear Buenos Aires a la manera parisina. El Tortoni porteño aspiraba a recrear el espíritu de su homónimo francés, meca de intelectuales, artistas y personalidades destacadas de la vida cultural europea.
Grand Café Tortoni de Paris

Acuarela. Museo Carnavalet - Paris
La popularidad del café alcanzó su apogeo a mediados del siglo XIX. Entre quienes dejaron testimonio de su prestigio y animada vida social se encuentran Honoré de Balzac (1799–1850), Stendhal —Henri Beyle— (1783–1842), Guy de Maupassant (1850–1893) y, más tarde, Marcel Proust (1871–1922).
El Tortoni parisino era un lugar de encuentro para dandis, escritores, artistas, intelectuales y miembros de la alta sociedad, convirtiéndose en uno de los escenarios más representativos de la vida cultural de la capital francesa.
A los financieros de la capital también les gustaba frecuentar el Tortoni por las mañanas, ya que el café se encontraba próximo a la Bolsa de Valores.
El modelo del café italiano, representado en París por el "Tortoni", hundía sus raíces en establecimientos históricos como el "Florian" de Venecia, el "Gambrinus" de Nápoles y el "Greco" de Roma.

Estos cafés constituían verdaderos centros de sociabilidad y cultura, donde escritores, artistas, políticos y amantes de la literatura intercambiaban ideas y alimentaban el espíritu creativo que caracterizó al siglo XIX.

Gaëtan Baldisserd Velloni, un veneciano establecido en París, ofrecía un tipo de café que cautivaba a la élite parisina. En invierno servía chocolate caliente, entonces considerado un producto de lujo, y en verano helados italianos.
Su establecimiento, llamado "Le Napolitain", estaba ubicado en la esquina del Boulevard des Italiens y la rue Taitbout, en una París aristocrática y señorial. El negocio no prosperó y Velloni terminó quitándose la vida.
Su primo, Giuseppe Tortoni, tomó su lugar, abandonó la venta ambulante y se dedicó a comercializar los pezzi duri, especialidades napolitanas a base de helado moldeado, leche merengada y "cassata".
En 1798, se instaló en el 22 de la rue Taibout, y bautizó a su establecimiento “Grand Café Tortoni”. Del prestigio de su "musset" y su "cafe" dan fe los testimonios en obras y recuerdos de muchos escritores.

Édouard Manet (1832–1883) y Charles Baudelaire (1821–1867), asi como el poeta Henri Rochefort (1831 - 1913) frecuentaban el Tortoni. Era el lugar de encuentro de políticos, intelectuales, estudiantes, dandis —hombres elegantes y refinados— y mujeres de la alta sociedad. También acudían, en ocasiones, cocottes, cortesanas toleradas por las autoridades, y demi-mondaines, término popularizado por la comedia Le Demi-Monde (1855) de Alexandre Dumas hijo (1824–1895). Aquel "semimundo" describía un ámbito social ambiguo, situado entre la respetabilidad burguesa y los márgenes de la sociedad, que reflejaba muchas de las contradicciones de la vida parisina del siglo XIX. “El semimundo es un mundo nebuloso que devuelve una imagen distorsionada del "gran mundo".
La fama del café se acrecentó con las citas de novelistas y viajeros, y la fama de clientes habituales que lo alababan. (4)
¿En que se transformó el Grand café Tortoni?

Cuando cerró definitivamente sus puertas en 1893, pareció el final de una de las instituciones más célebres de la vida parisina.

Más de un siglo después, en el otoño de 2017, el nombre Tortoni volvió a la vida con la apertura de una nueva versión inspirada en el legendario café del Boulevard des Italiens.
Actualmente funciona en el 45 de la rue de Saintonge, Paris 3. en el barrio de Le Marais.
Es una reinterpretación contemporánea del espíritu del antiguo Tortoni, mantiene una oferta de cafés, chocolates, helados y pastelería que evoca la tradición de los grandes cafés europeos. Abre de martes a sábado de 9 a 19 hs y domingos de 11 a 18 hs.(+331 42 72 28 92).

Ramdane Touhami (1974) y Victoire de Taillac, creadores de la marca de cosméticos Buly, tomaron varias decisiones para reinterpretar el espíritu del antiguo Tortoni.
Una de ellas fue dividir el establecimiento en dos espacios.
En la entrada instalaron un dispensario de aire retro, inspirado en la histórica perfumería florentina Santa Maria Novella, donde se presentan y venden los productos cosméticos de Buly.
La cafetería está después de este primer mostrador.
El telón de fondo es de mármol, carpintería y grandes ramos de flores secas.
Poco y nada del antiguo “Grand Café Tortoni”.
La Peña Literaria

En el café funcionó "La Peña", inaugurada el 25 de mayo de 1926. Durante casi dos décadas, hasta su desaparición en 1943, fue un ámbito fundamental para la promoción de las artes, las letras y la cultura argentina. La iniciativa surgió de Benito Quinquela Martín (1890–1977). Durante un viaje a Francia, mientras frecuentaba el Tortoni de París, concibió la idea de crear en Buenos Aires un espacio similar donde artistas, escritores, músicos e intelectuales pudieran reunirse para intercambiar ideas y disfrutar de la conversación. Así nació La Peña del Tortoni, que pronto se convirtió en uno de los principales centros de la vida cultural porteña.
La Peña había nacido en el café "La Cosechera", ubicado en la esquina de Perú y Avenida de Mayo, y más tarde se trasladó al "Tortoni".
Con el paso del tiempo, las reuniones crecieron tanto que el espacio resultó insuficiente, entonces Celestino Curutchet puso a disposición la antigua bodega de vinos del café y trasladó la vinería a otro sector del edificio.
De este modo, la sede de la Agrupación Gente de Artes y Letras contó con un ámbito propio donde desarrollar una intensa actividad cultural mediante conciertos, recitales, conferencias, exposiciones y debates.
Por sus mesas pasaron algunas de las figuras más destacadas de la vida artística e intelectual argentina, junto a deportistas y visitantes ilustres llegados de distintas partes del mundo.

Cuando La Peña cerró sus puertas, el producto de la venta de su mobiliario — "entre los que se encontraba un piano Steinway" en el que habían tocado Arthur Rubinstein (1887–1982), Alejandro Brailowsky (1896–1976), Lía Cimaglia Espinosa (1906–1998) y Héctor Panizza (1875–1967)— se destinó a diversas iniciativas culturales. Con esos fondos se adquirió el granito con el que Luis Perlotti (1890–1969) realizó el monumento a Alfonsina Storni en Mar del Plata. También se contribuyó al equipamiento del recreo del Tigre donde había fallecido Leopoldo Lugones (1874–1938) y a la erección de un monumento en memoria de Fernando Fader (1882–1935) en Mendoza.
Horacio Ferrer -Horacio Arturo Ferrer Ezcurra- (1933 - 2014), escritor uruguayo, poeta, historiador del tango y presidente de la Academia Nacional del Tango, que tuvo su sede en el primer piso del Tortoni, dejó una de las definiciones más bellas del café::
“Para el gran Tortoni, puerto de afectos, pandora de historias, dulce de amores en secreto, arco iris de las artes, mágico de porteñísimo, cabal y misterioso de reflexiones, atorado de ensueños, loco, loco de presagios y nostalgias, refugio, nido, eco, tiento y clavija donde el alma mejor afina sentires y pesares”.
El tango “Viejo Tortoni”

Se me hace que el palco llovizna recuerdos,
que allá en la avenida se asoman, tal vez,
bohemios de antaño y que están volviendo
aquellos baluartes del viejo café.
Tortoni de ahora te habita aquel tiempo.
Historia que vive en tu muda pared.
Y un eco cercano de voces que fueron,
se acoda en las mesas, cordial habitué...
Letra de Héctor Negro (1934 – 2015), música de Eladia Blázquez (1931 – 2005) en versión de Susana Rinaldi (1935)
Los protagonistas de la Peña del Café Tortoni (5)

Cuentan que Benito Quinquela Martín organizaba cenas memorables en las que se vestía de marinero. Tras compartir tallarines de distintos colores, la sobremesa culminaba con una singular ceremonia: se entregaba un tornillo a alguno de los artistas invitados, como símbolo de pertenencia y amistad dentro de aquel grupo de creadores.
Se leyó poesía y se estudió el tango en presencia de reconocidos artistas e intelectuales, entre ellos la poetisa y escritora Alfonsina Storni (1892–1938); el poeta y médico rural Baldomero Fernández Moreno (1886–1950) (aprovecho para enviarle un saludo a la también galardonada nieta Inés); el pianista Arthur Rubinstein (1887–1982), nacido en Łódź, Polonia, cuya mención me recuerdan la ciudad donde se crió Luis mi padre; Ricardo Viñes (1875–1943); Carlos Gardel (1890–1935); Roberto Arlt (1900–1942); José Ortega y Gasset (1883–1955); Jorge Luis Borges (1899–1986); Florencio Molina Campos (1891–1959); Lisandro de la Torre (1868–1939); Ernesto Palacio (1900–1979); Marcelo Torcuato de Alvear (1868–1942); Conrado Nalé Roxlo (1898–1971); Antonio Bermúdez Franco (1896–1968); Juan de Dios Filiberto (1885–1964); Carlos Marchal (1905–1996) y Juana de Ibarbourou (1892–1979).
Su fama atraía a conocidas figuras, que deseaban descubrirlo por lo que se los solía ver con cierta frecuencia como: Juan Manuel Fangio, Julio de Caro, Tita Merello, Miguel de Molina, Federico García Lorca. Tuvo otros visitantes ocasionales como Albert Einstein, Hillary Clinton, Juan Carlos de Borbón, entre otros.
En una etapa posterior a la desaparición de La Peña original (1943), junto a Eladia Blázquez (1931–2005) se puede mencionar varias figuras vinculadas al resurgimiento cultural del café y a la actividad de la Academia Nacional del Tango como Horacio Ferrer (1933–2014); Astor Piazzolla (1921–1992); Osvaldo Pugliese (1905–1995); Aníbal Troilo (1914–1975); Roberto Goyeneche (1926–1994); Edmundo Rivero (1911–1986); Mariano Mores (1918–2016); Virginia Luque (1927–2014); Nelly Omar (1911–2013); Susana Rinaldi (1935– ); Ben Molar (1915–2015).
La Peña de El Escarabajo de Oro (6)
Entre 1962 y 1974, en la parte de atrás del “Tortoni” (actual sala Eladia Blázquez), se reunía cada viernes un grupo de jóvenes escritores en torno a figuras algo mayores como Abelardo Castillo y Humberto “Cacho” Constantini.
Los integrantes más constantes de esa Peña fueron los narradores, como Liliana Heker, Isidoro Blastein, Ricardo Emilio Piglia Renzi, Arnaldo Liberman, Julio de Caro, Miguel Ángel Briante, Vicente Battista, Jorge Di Paola, Ramón Plaza, Horacio Salas.
En esas reuniones en el “Tortoni” se concretaron tres revistas emblemáticas “El grillo de papel”, “El escarabajo de oro” y “El ornitorrinco” que fueron decisivas en la dinámica literaria e intelectual argentina de aquellos años.
Refundación del Tortoni (7)

Roberto Fanego formó parte del grupo de veinte empleados del café que reunió el capital necesario para adquirir el establecimiento, integrando la sociedad propietaria con una participación del cinco por ciento cada uno.
Su historia quedó registrada en una serie de publicaciones tituladas Los Cuadernos del Café Tortoni.
Décadas más tarde, el poeta y letrista de tango Cátulo Castillo -Ovidio Cátulo González Castillo- (1906 - 1975) evocó el espíritu del lugar durante una visita realizada en 1973:
"Las luces misteriosas del Tortoni prosiguen alargando los fantasmas bohemios que inventaron un tiempo en Buenos Aires".
La mesa de Gardel
Carlos Gardel (c.1883 – 1935) cantó dos veces en el café, en una de ellas le ha dedicado un tango al autor italiano Luigi Pirandelo luego que éste diera una conferencia en La Bodega.
Durante un tiempo fue habitué del lugar.
Solía ocupar –según testimonio de Enrique Cadícamo- (1900 – 1999), la mesa del costado derecho junto a la ventana entrando por la avenida Rivadavia, donde podía reunirse con amigos sin ser abordado por sus admiradores.
El Tortoni hoy

Actualmente el propietario del café es el Touring Club Argentino.
La sala "La Bodega", en el subsuelo, es escenario de diferentes artistas de tango y jazz, desde 1978 toca todos los sábados la “Fénix Jazz Band”.

El grupo recibió en 1995 el Premio Konex de Platino como mejor banda de Jazz de la década en la Argentina. En “La Bodega” se realizan presentaciones de libros y concursos de poesía, tiene además una biblioteca y al fondo, mesas de billar y salones para jugar al dominó y a los dados.
El café conserva la decoración de sus primeros años y la salida por la calle Rivadavia.
El programa de radio “La venganza será terrible”, conducido por el escritor, músico y actor Alejandro Dolina (1944) se transmitió en vivo desde la bodega del Café “Tortoni” con presencia de público, hasta que por razones de seguridad se ha trasladado al Hotel Bauen.
Antecedentes el Café Izmir (8)

La publicación de Adán Buenosayres en 1948 contribuyó a dar una mayor notoriedad al Café Izmir, aunque el establecimiento ya era ampliamente conocido en los años treinta. Leopoldo Marechal (1900–1970) construyó parte de la geografía sentimental de su novela en torno a cafés y espacios de reunión que frecuentaba, entre ellos el Tortoni y el Izmir.
Fue Jaim Danón quien bautizó al café con el nombre de Izmir, en recuerdo de su ciudad natal, la antigua Esmirna. El establecimiento abrió sus puertas a fines de 1932 en un edificio de inquilinato situado en la calle Gurruchaga 432/436, en el barrio de Villa Crespo.
Lo continuará Rafael Alboger durante el siguiente cuarto de siglo, quien trabajara de lustrabotas en el Café “Tortoni”, en Avenida de Mayo al 800, luego mozo y más tarde maître, al final de los años ´20 y primeros años del ´30, es decir espectador privilegiado de las manifestaciones culturales de la época.
En el barrio convivían representantes de las tres religiones monoteístas, por lo que algunas disquisiciones teológicas eran frecuentes en el “lzmir”, como las del judío Abraham, el musulmán Abdalla y el cristiano Jabil que defendían sus diferencias sobre el Mesías.
"...el café “lzmir” en su momento era tradición, era una reliquia de Buenos Aires, de Villa Crespo. Ahí se sentaba gente grande de nuestra colectividad, iban camino al templo...a tomar un café, también la colectividad armenia, la griega, la musulmana...no había odios...en paz...en aquel tiempo eran todos respetados y amables”.

El “Izmir” ofrecía un ámbito para la magia, el ensueño y la sensualidad a un público casi exclusivamente machista que lo frecuentaban para acortar la distancia entre la Reina del Plata y sus lejanos pueblos de mar.
Entonces se casaban, la ceremonia religiosa, con ritual sefaradí, se iniciaba generalmente a la vuelta, en el Gran Templo de Camargo 875 y algunos mozos del “lzmir” se convertían en "mozos de boda". Y cuando al templo le faltaban hombres para llegar al número mínimo necesario para los rezos (minyám) al primer lugar al que acudían era al café.
Con los cambios sociales y políticos llegaron al “lzmir” las elementales discusiones entre peronistas y antiperonistas; asimismo, los dirigentes de fútbol de Atlanta y Chacarita (clubes de la zona), llevaron al café algunas de sus agitadas reuniones, sobre todo en los prolegómenos de las elecciones politicas.
Bajó definitivamente sus persianas el 9 de octubre de 2000. El “lzmir” figura entre los 39 cafés citados en el libro “Los cafés de Buenos Aires, publicado por la Comisión de Protección y Promoción de los Cafés, Bares y Billares y Confiterías Notables de la Ciudad de Buenos Aires” y entre los 21 citados como emblemas porteños en “La Guía Total de Buenos Aires” de diciembre 2000.
Grupo Martin Fierro o Grupo de Florida y el Grupo Boedo (9)
Ernesto Palacio y Roberto Mariani, deciden, con fines publicitarios, iniciar un “movimiento literario”.
Políticamente hablando uno tomó rumbo a la derecha y el otro derivó a la izquierda.
Ernesto Palacio argumentaba que en Francia había grupos literarios y entonces, para no ser menos, en Buenos Aires había que hacer lo mismo y que podía servir como publicidad el hecho de que hubiera dos grupos enemigos.
El calificativo de “Florida” correspondió al centro de la ciudad, y el de “Boedo”, al suburbio.
El Grupo de Florida estaba cercano a la redacción de la revista literaria Martín Fierro que estaba en Florida y Tucumán, y acostumbraban reunirse en la confitería “La Richmond” ubicado sobre Florida entre Lavalle y Corrientes, y realizar exposiciones en el café “Tortoni”.
El Grupo de Florida (o también Grupo Martín Fierro) fue un agrupamiento informal de artistas de vanguardia de la Argentina.
Coincidían Ricardo Güiraldes, Jorge Luis Borges, Oliverio Girondo, Pablo Rojas Paz, Pelegrina Pastorino, Norah Lange, Conrado Nalé Roxlo, Raquel Forner, Francisco Luis Bernárdez, Norah Borges, Córdova Iturburu, Macedonio Fernández.
El grupo Boedo (10)
Pertenecía al suburbio, recibieron ese nombre porque uno de sus puntos de confluencia era la Editorial Claridad (11) ubicada en calle Boedo 837, y el café “El Japonés” (12) en Boedo 873. La zona era por entonces eje de uno de los barrios obreros de Buenos Aires.
El grupo se caracterizó por su temática social, sus ideas de izquierda y su deseo de vincularse con los sectores populares y en especial con el movimiento obrero.
El escritor Roberto Arlt, en una entrevista, hablaba sobre el Grupo de Boedo, que "De las nuevas tendencias que están agrupadas bajo el nombre de Florida, me interesan estos escritores: Amado Villar, que creo encierra un poeta exquisito, Bernárdez, Mallea, Mastronardi, Olivari y Alberto Pinetta. "
Entre sus habituales se encontraban Roberto Arlt, Homero Manzi, Raúl González Tuñón, Cátulo Castillo, Leónidas Barletta, César Tiempo, Álvaro Yunque, Juan de Dios Filiberto, Sebastián Piana, Pedro Maffia, Pedro Láurenz y Guillermo Facio Hebequer, entre muchas otras figuras de la literatura, el periodismo, las artes plásticas y el tango.
Además, el café fue conocido por ser asiduamente visitado por los jugadores, hinchas y directivos del club Huracán cuya cancha se encontraba muy próxima.
¿Que es hoy el Tortoni?
En el diccionario “Tortoni” es un helado a menudo aromatizado con Jerez.
En la actualidad sigue siendo un lugar de difusión cultural y turístico por excelencia, donde se puede pedir habitualmente Chocolate con Churros. (una riquísima taza de chocolate caliente + tres exquisitos y crocantes churros rellenos de dulce de leche y/o bañados en chocolate), o una Picada de jamón, queso, salame, cantimpalo, aceituna y mortadela.
-------------------------------------
Notas
1
Entre 1882 y 1885, los edificios que reemplazaron al antiguo Fuerte de Buenos Aires quedaron integrados en la Casa de Gobierno mediante la construcción del arco monumental que los unió. Hacia fines del siglo XIX comenzó la construcción del Palacio del Congreso de la Nación (1896–1906), obra del arquitecto Vittorio Meano (1860–1904). El edificio pasó a constituir uno de los hitos principales de la nueva Avenida de Mayo, configurando junto con la Casa Rosada el gran corredor cívico y eje institucional de desarrollo este-oeste de Buenos Aires. En aquellos años se levantaron también otras obras fundamentales de la ciudad. El Palacio de Tribunales (1905–1942), proyectado por Norbert Maillart (1856–1928); el Teatro Colón (1888–1908), diseñado sucesivamente por Francesco Tamburini (1846–1890), Vittorio Meano (1860–1904) y Julio Dormal (1846–1924); y el Palacio de Correos (1906–1910), también obra de Maillart.
A estas realizaciones se sumaron el monumental edificio de Aguas Corrientes (1887–1894), proyectado por el arq. noruego Olaf Boye (1864–1933) y el ingeniero civil sueco Carlos Nyströmer, así como las Escuelas Petronila Rodríguez, que contribuyeron a consolidar la imagen moderna y monumental que Buenos Aires buscaba proyectar al mundo en el cambio de siglo.
2
www.arcondebuenosaires.com.ar
3
https://cafecontado.com/
De Carlos Cantini y Diego Ruiz (museólogo y cronista callejero) mandinga.ruiz@admin
Publicado en el periódico Desde Boedo, Año XII, Nº 131, junio de 2013.
Nos cuenta:
Otros cafés de la época, como el Café de Monserrat en la calle Buen Orden 152 (actual Bernardo de Irigoyen 292), que perduró hasta fin de siglo.
Café De las Cuatro Naciones de Perú y Alsina, fundado en 1836 por José Badaracco y que desapareció al demolerse el antiguo Mercado del Centro que abarcaba la manzana de Alsina, Perú, Moreno y Chacabuco.
Confitería del Águila, fundada por el Vicente Costa en 1852 en Florida 102 (actual 178–180) esquina Perón.
Le sucede Jerónimo Canale, quien construyó un edificio de lujo para recepciones y luego sus hermanos Ángel, Agustín y Santiago, quien a principios del siglo XX muda la confitería a Callao y Santa Fe.
Confitería del Gas, de 1857 en Suipacha y Rivadavia. Su nombre seguramente proviene de los faroles de Gas que reemplazaban a los de aceite eran un orgullo porteño. Un lugar selecto que rivalizaba con la confitería Del Molino a la hora del té con masas suizas.

El Bar La Helvética, fundado en 1860 en Corrientes 502, por Poirier y Morini. Su cercanía del diario La Nación, lo convirtió en sucursal de la redacción.
Concurría además del General Mitre, Rubén Darío, durante su estadía en Buenos Aires desde 1893 a 1898, la vida literaria e intelectual del Buenos Aires de fin de siglo, Roberto J. Payró, Emilio Becher, Bartolito Mitre, José de Maturana, Joaquín de Vedia, Charles de Soussens, José Ingenieros entre tantos otros.
Otro de los establecimientos preferidos por la sociedad porteña de fines del siglo XIX fue el café y restaurante La Sonámbula, en la esquina sureste de Hipólito Yrigoyen y Defensa. Allí había construido la compañía de seguros La Previsora un edificio para sus oficinas al que, por razones económicas, destinó en parte para el Hotel de Londres.

El edificio, diseñado por el arquitecto Pedro Coni en estilo academicista, tenía una importante cúpula en símil piedra que coronaba un grupo alegórico, creación del escultor italiano Luis Trinchero (1862 – 1944) y los coloridos toldos de los niveles bajos le conferían una atractiva vista a la esquina. No se sabe de qué nacionalidad era el dueño o los dueños, pero todo le hace suponer un origen itálico porque si bien el hotel era “de Londres”, el curioso nombre de La sonámbula sólo lo remite a la famosa ópera de Vincenzo Bellini… y no nos olvidemos que Plaza de Mayo por medio se encontraba todavía el viejo Teatro de Colón.
Al hotel y a la confitería se los llevó puestos el “progreso” en la década de 1940, cuando el estado nacional expropió o adquirió todos los lotes de la manzana –salvo el del antiguo Congreso Nacional de Yrigoyen y Balcarce– para construir el Banco Hipotecario. Quedó como recuerdo un tango de Pascual Cardarópoli, titulado precisamente La sonámbula, que Pacho Maglio grabó en el sello Columbia allá por 1912 o 1913, en solo de bandoneón. Pero la relación del naciente tango con los cafés de Buenos Aires… será otro callejeo.
Muy interesante el trabajo del arq. Alberto Petrina (hola Alberto) “Patrimonio Arquitectónico Argentino, Tomo II, Parte 1 (1880-1920) https://issuu.com/minculturaar/docs/libro_ii_parte1
4
De la rue Taitbut se trasladó al 45 de la rue Saintonge, 75003, en el otoño europeo del año 2017.
El “Grand Café Tortoni”, es una reconstrucción llena de recuerdos y de elegancia, de la pátina que la vistieron con su presencia tantos artistas y autores, donde atienden de martes a domingo de 9,30 a 19 hs, metro République (líneas 3, 5, 8, 9,11).
5
El pianista español Ricardo Viñes (1875 – 1943) amigo de Maurice Ravel, Claude Debussy y Manuel de Falla y profesor entre otros de Enrique Granados. El cantante, compositor y actor Carlos Gardel (c.1883 – 1935). El novelista, cuentista, dramaturgo, periodista e inventor Roberto Arlt (1900 – 1942). Leopoldo Marechal, autor de Adán Buenosayres frecuentaría, como parte de la generación martinfierrista, "La Peña del Tortoni", y luego también el café de la calle Gurruchaga, que lo inspiraría para la narración de algunas de las bellas páginas de su primera novela. El filósofo y ensayista español situado en el movimiento del “novecentismo” José Ortega y Gasset (1883 – 1955). El escritor, poeta y ensayista Jorge Luis Borges -Jorge Francisco Isidoro Luis Borges- (1899 – 1986). El dibujante y pintor Florencio Molina Campos (1891 – 1959) conocido por sus dibujos costumbristas.
Sobre Florencio Molina Campos ver https://onlybook.es/blog/florencio-molina-campos-quien-se-va-a-ocupar-de-cuidar-y-exhibir-sus-obras/
El abogado, escritor y dirigente político Lisandro de la Torre (1868 – 1938). El escritor, abogado, periodista y docente Ernesto Palacio (1900 – 1979). El presidente de la Nación Argentina y abogado Máximo Marcelo Torcuato de Alvear Pacheco (1868 – 1942). El pianista, director y compositor de tangos Osvaldo Pedro Pugliese (1905 – 1995). El 5 veces campeón de automovilismo Juan Manuel Fangio (1911 – 1995).
El físico Albert Einstein (1879 – 1955). El violinista, director de orquesta y compositor de tango Julio de Caro (1899 – 1980). La cantante de tango y milonga y actriz Tita Merello -Laura Ana Merello- (1904 – 2002).
El cantante de copla español Miguel de Molina -Miguel Frías de Molina- (1908 – 1993). La política, diplomática, escritora y conferencista Hillary Clinton -Hillary Diane Rodham Clinton- (1947). La cantante y compositora Eladia Blázquez (1931 – 2005). El poeta, dramaturgo y prosista español Federico García Lorca (1898 – 1936). El rey de España Juan Carlos de Borbón (1938). El poeta, escritor, periodista, dramaturgo y humorista Conrado Nalé Roxlo. El caricaturista, artista plástico e ilustrador Antonio Bermúdez Franco. El compositor y músico Juan de Dios Filiberto (1885 – 1964), el autor de “Setenta balcones y ninguna flor”. La poetisa uruguaya Juana de Ibarbourou -Fernández Morales- (1892 – 1979).
6
El escritor Abelardo Castillo (1935 – 2017). El escritor Humberto Cacho Costantini (1924 – 1987). La novelista y ensayista Liliana Heker (1943). El escritor Isidoro Blastein (1933 – 2004). El escritor, crítico literario y guionista Emilio Piglia Renzi (1941 – 2017). El psicoanalista y escritor Arnaldo Liberman (1933) a quien tuve el privilegio de conocer y participar en su casa en los encuentros que realizaban en Madrid junto a otras personas muy valiosas desde el punto de vista intelectual y humano, entre las que se encontraba mi querido Dr. Hugo Bleichman ( - 2020). El violinista, director de orquesta y compositor de tango Julio de Caro, (1899 – 1980). El escritor, periodista y guionista Miguel Ángel Briante (1944 – 1995). El escritor y guionista Vicente Battista (1940). El poeta, ensayista e historiador Horacio Salas (1938 – 2020).
7
Martín Auzmendi, cronista y poeta, autor de “Cócteles en el camino”, crónica íntima de un viaje por ciudades, bares y barras.
Datos tomados de su artículo “Paris en Avenida de Mayo “La historia del Café Tortoni y de una Buenos Aires que ya no existe”. 27 de Abril de 2015.
8
Carlos Szwarcer. Publicado en: "Todo es Historia". Nº 422. Setiembre de 2002.
9
El novelista y poeta Ricardo Güiraldes (1886 – 1927). El poeta Oliverio Girondo -Octavio José Oliverio Girondo- (1891 – 1967). El ensayista, poeta, cronista y escritor Pablo Rojas Paz (1896 – 1956). La reportera, editora de moda, traductora y educadora italiana Pelegrina Pastorino “Pele” (1902 – 1988). El poeta, dramaturgo, novelista y ensayista autor de Adán Buenosayres Leopoldo Marechal (1900 – 1970). El docente, abogado, periodista y escritor Ernesto Palacio (1900 -1970). El poeta, escritor, periodista, guionista, libretista, dramaturgo y humorista Conrado Nalé Roxlo (1909 – 1971). La pintora, escultora y profesora de dibujo Raquel Forner (1902 – 1988). El poeta y diplomático Francisco Luis Bernárdez (1900 – 1978). La poeta, artista plástica y crítica de arte Norah Borges -Leonor Fanny Borges- (1901 – 1998), hermana de Jorge Luis Borges, escribía “En todos nuestros juegos era ella siempre el caudillo, yo el rezagado, el tímido, el sumiso. Ella subía a la azotea, trepaba a los árboles y a los cerros yo la seguía con menos entusiasmo que miedo”. El periodista y poeta Córdova Iturburu “Policho” -Cayetano Policinio Córdova Iturburu- (1902 – 1977) miembro de número de la Academia Nacional de Bellas Artes. El escritor, abogado y filósofo Macedonio Fernández (1874 – 1952).
10
El escritor, periodista y dramaturgo Leónidas Barletta (1902 – 1975). El escritor, periodista, editor y guionista César Tiempo -Israel Zeitlin- (1906 – 1980) se presentó como Clara Beter. El poeta, ensayista y periodista uruguayo Elías Castelnuovo (1893 -1982). El poeta Aristóbulo Echegaray (1904 – 1986). El poeta y periodista Raúl González Tuñón “El pichón de Buenos Aires” (1895 – 1974). El poeta, escritor de “Cuentos de Oficina” y periodista Roberto Mariani (1893 – 1946). El escritor, traductor y poeta Nicolás Olivari (1900 – 1966). El escritor, poeta y periodista Alberto Pinetta (1906 – 1971). El poeta, escritor, periodista y docente Gerardo Pisarello (1898 – 1986). El escritor, periodista y poeta Abel Rodríguez (1893 – 1961). El poeta Gustavo Riccio (1900 – 1927) “Para empezar a ser bueno es necesario sentir como si fueran de uno las penas de los otros”. El escritor Lorenzo Stanchina (1900-1987) fundador del grupo Boedo. El periodista, autor, guionista, escritor y actor César Tiempo (Israel Zeitlin 1906 – 1980). El escritor, dramaturgo, poeta, novelista, guionista cinematográfico uruguayo Enrique Amorim (1900 – 1960). El escritor, cuentista, dramaturgo, historiador, ensayista y poeta Arístides Gandolfi Herrero “Álvaro Yunque” (1889 – 1982). Juan Carlos Mauri, https://es.slideshare.net/caceresvictoria/juan-carlos-mauri-y-el-virus-de-la-literatura-una-retrospectiva.
El novelista, cuentista, dramaturgo, periodista e inventor argentino Roberto Arlt (1900 – 1942) es a veces incluido en el Grupo Boedo (incluso él mismo lo hace en una entrevista).
El pintor José Arato (1893 – 1929) ilustró el libro “Los pobres” de Leônidas Barletta. El pintor, grabador, docente y xilógrafo Adolfo Bellocq (1899 – 1972).
El pintor, grabador y litógrafo uruguayo Guillermo Facio Hebequer (1889 – 1935). El pintor uruguayo Abraham Regino Vigo (1893 – 1957), realizó grabados, aguafuertes y xilografías basados en la temática social, como la serie La Quema. El poeta y compositor de tango Cátulo Castillo -Ovidio Cátulo González Castillo- (1906 – 1975). El poeta, político, guionista, periodista, director de cine y autor de tangos y milongas famosas Homero Manzi -Homero Nicolás Manzione- (1907 – 1951). El poeta, escritor, cuentista, historiador, ensayista Álvaro Yunque -Arístides Gandolfi Herrero- (1889 – 1982). El novelista, cuentista, dramaturgo, periodista e inventor Roberto Arlt -Roberto Emilio Godofredo Arlt- (1900 – 1942).
El compositor y músico autor de Caminito (1926), Quejas de Bandoneón, Malevaje (1928) Juan de Dios Filiberto “Filiberto” (1885 – 1964). El musicólogo, compositor, director, dramaturgo, poeta, filósofo, regisseur, científico y profesor de música Juan Francisco Giacobbe (1907 – 1990). El dramaturgo, director de teatro, libretista de cine y letrista de tango José González Castillo (1885 – 1937). El bandoneonista, director y compositor Pedro Láurenz (1902 – 1972). El bandoneonista, director, compositor y docente Pedro Mario Maffia (1899 – 1967). El músico, compositor, director de orquesta y pianista Sebastián Piana (1903 – 1994).
11
La Cooperativa Editorial Claridad fue fundada el 30 de enero de 1922 por el periodista, político y empresario español Antonio Zamora (1896 – 1976). Decía “una editorial no debía ser una empresa comercial, sino una especie de universidad popular”. El nombre elegido se inspiró en el movimiento intelectual francés “Clarité”, vinculado a Henri Barbusse (1873 – 1935).
En sus comienzos estaban en la calle Boedo 837 y debido a ello el grupo literario vinculado a la editorial durante la década de 1920 fue llamado 'El grupo de Boedo', grupo muy destacado en la historia literaria argentina por la cantidad de escritores y artistas notables que lo conformaban.
Algunas de sus publicaciones fueron: La revista Los pensadores, la revista Claridad y la colección Los nuevos.
La editorial Claridad fue considerada uno de los más importantes emprendimientos culturales durante la primera mitad del siglo xx en Argentina.


12
Entre 1920 y 1940 se instalaron más de 40 cafés o bares japoneses en Buenos Aires, práctica que se extendió a lo largo de la Argentina.
Motokichi Yamagata, partió de su Kagoshima natal en 1908 rumbo a San Pablo, pero las promesas incumplidas lo convencieron de ir a la Argentina.
En 1920 Motokichi Yamagata (paso a ser Yamakata en Argentina) y sus otros hermanos abrieron dos cafés en Buenos Aires, uno en Cerrito y Lavalle, y otro la avenida Boedo 873.
Estaba cerca de la Editorial Claridad, allí se reunía el Grupo Boedo constituido por artistas de vanguardia de la década del 20, conocidos por su preocupación social.
La Junta de Estudios Históricos del barrio de Boedo homenajeó al café “El Japonés” con una placa conmemorativa que fue descubierta el 22 de noviembre de 2013, en Boedo 873.
En 1935 un periodista del diario Crítica, lo describía así:
“…el cronista llegó con su rabioso cansancio a cuestas y descansó en sus sillas de Viena…La humeante taza de café con leche y el pan con manteca servidos por Murata. El café Japonés tiene algo de ciudad y de campo. La asiduidad del Juez de Paz…a cuyo alrededor mariposean los que tienen hambre y sed de favores…”
Roberto Arlt en su novela "Los siete locos" menciona al café de Cerrito y Lavalle, en la sección "El Odio":
(Erdosain)...Al poner una mano en el bolsillo encontró que tenía un puñado de billetes y entonces entró en el bar Japonés. Cocheros y rufianes hacían rueda en torno de las mesas. Un negro con cuello palomita y alpargatas negras se arrancaba los parásitos del sobaco, y tres “polacos” polacos, con gruesos anillos de oro en los dedos, en su jerigonza, trataban de prostíbulos y alcahuetas. En otro rincón varios choferes de taxímetros jugaban a los naipes. El negro que se despiojaba miraba en derredor…Erdosain, pidió café, apoyó la frente en la mano y se quedó mirando el mármol”.
----------------------------------------------

Arq. Hugo Alberto Kliczkowski Juritz
Onlybook.es/blog
Hugoklico7.blogspot.com
Nuestro Blog ha obtenido ms de 1.600.000 de lecturas: https://onlybook.es/blog/nuestro-blog-ha-superado-el-millon-de-lecturas/

Salvemos al Parador Ariston de su ruina
Firma en el siguiente link https://chng.it/PsfMJ6xtK6 y difúndelo. GRACIAS. https://onlybook.es/blog/el-parador-ariston-una-ruina-moderna-por-hugo-a-kliczkowski/embed/#?secret=W6AWAGwYMU#?secret=mlLGStMkFQ
Diario Clarin https://onlybook.es/blog/el-parador-ariston-https://onlybook.es/blog/el-parador-ariston-











































