29 abril 2026

 

Los libreros mas baratos del mundo. Lackington Bookstore. (MB)

Templo de las Musas. Los libreros más baratos del mundo

El inventor de la librería moderna

Las librerías tal como las conocemos hoy nacieron gracias a James Lackington, un comerciante inglés que vivió entre los siglos XVIII y XIX
Antes de vender libros, se dedicó a la venta de zapatos.
Fue el primero en vender libros usados a precios rebajados y en permitir que los clientes pudieran mirar y husmear los ejemplares sin la obligación de comprarlos.

James Lackington (1746–1815) fue un librero al que se atribuye la transformación del comercio del libro en Gran Bretaña. Fue aprendiz de zapatero y se formó para continuar el oficio familiar, pero pronto tomó sus propias iniciativas: lo combinó con la venta de tartas y pasteles y, más tarde, con la de libros.

En agosto de 1773, con 27 años, llegó a Londres con unas pocas monedas en los bolsillos. Allí abrió su primer negocio, donde vendía tanto zapatos como libros.
En 1793 inauguró su librería principal en Finsbury Square, a la que llamó “Templo de las Musas”. Impresionó por su tamaño —“tan grande como un carruaje de correo”— y por sus mostradores centrales.

Fue una de las librerías más grandes de Londres en su tiempo, un detalle no menor es que funcionaba con precios fijos, sin regateo, algo poco habitual entonces.
En 1777, Finsbury Square se planificó como un cuadrado de unas 0,7 hectáreas, rodeado de casas adosadas uniformes con un jardín central, en el centro de Londres, respondiendo al modelo típico de «Square Gerorgiano». En el siglo XIX este conjunto fue sustituido por edificaciones de mayor escala, vinculadas al desarrollo comercial y administrativo de la zona. La plaza se convirtió progresivamente en un enclave de oficinas y almacenes, perdiendo su carácter residencial original.
Finsbury Square no tuvo un único arquitecto identificable, su trazado forma parte del desarrollo urbano especulativo del siglo XVIII en Londres, promovido por propietarios del suelo (terrenos vinculados a la City y al antiguo Moorfields) y ejecutado por distintos constructores. Moorfields era una extensa zona abierta situada justo al norte de la antigua muralla de la City of London, originalmente terrenos pantanosos (Moor significa terreno húmedo), que con el tiempo se drenaron y se convirtieron en un espacio público. Durante los siglos XVII y XVIII funcionaron como lugar de paseo, ferias y reuniones populares.
También albergaban instituciones como el Bethlem Royal Hospital (el célebre “Bedlam”).

No solo se ubicó allí la librería de James Lackington; también fue sede del primer hogar del seminario rabínico que más tarde se convertiría en la Escuela de Estudios Judíos de Londres (1855–1881), así como de la Iglesia Ortodoxa Griega de Santa Sofía y de la Iglesia Católica Romana de Santa María Moorfields (1820–1900).
Finsbury Square se encuentra a 200 m al norte de la estación de Moorgate station, a 300 m al noroeste de la estación de Liverpool Street station y a 400 m al sur de la estación de Old Street station.

El lado sur de Finsbury Square era conocido en el siglo XVIII como “Sodomites’ Walk” y tenía fama de ser un lugar de encuentro entre hombres.

En septiembre de 1784, Vincenzo Lunardi (1759–1806), entonces vinculado a la legación napolitana, ya que era embajador en Nápoles, despegó desde Finsbury Field en un globo aerostático y voló hacia el norte de Londres, cruzando Hertfordshire, hasta aterrizar en las cercanías de Ware, tras 2 horas y 15 minutos de vuelo.

En 1792 lo intentó en Madrid, en los Jardines del Parque del Buen Retiro, con menos fortuna que el vuelo realizado al año siguiente desde el Palacio Real de Madrid. En el primer intento, el globo no logró un ascenso estable y el experimento quedó limitado. En 1793, en cambio, el despegue fue más exitoso y contó con la presencia de la corte, lo que reforzó el interés por la aerostación en España a finales del siglo XVIII.

Actuó como un librero innovador

En 1793, junto con su socio Robert AllenJames Lackington abrió la librería por la que sería recordado: “The Temple of the Muses”. Un año mas tarde se consolida el negocio: expansión, publicidad como la ficha/“token” y mayor notoriedad.

La “ficha” o token
Era una moneda privada, a finales del siglo XVIII, en Inglaterra había escasez de moneda fraccionaria oficial, por lo que comerciantes y empresas emitían sus propias piezas para facilitar los pagos pequeños.
En el caso de James Lackington, su halfpenny token de 1794 funcionaba como medio de cambio en su librería: llevaba su imagen en el anverso y, en el reverso, se leía: «Halfpenny de J. Lackington & Co, los libreros más baratos del mundo”.

“The Temple of the Muses” se convirtió en una atracción en la London de finales del siglo XVIII por ser muy distinta a las demás: era enorme y llegó a albergar más de 500.000 volúmenes; el mostrador, situado en el centro, tenía forma circular. El local se organizaba en cuatro plantas, más se subía, más antiguos y baratos eran los libros.

Esta estructura de grandes dimensiones constituyó otra innovación introducida por James Lackington. La librería vendía unos 100.000 libros al año y alcanzaba una facturación muy elevada para la época (estimada hoy en torno a 700.000 dólares). Repetía un lema que resume bien su método: «con pequeñas ganancias se pueden hacer grandes cosas».

Su librería tenía «Precios Bajos»
Sin recurrir al crédito —habitual en la época—, pudo reducir el precio de venta de sus libros.
– Difundía su oferta mediante catálogos; el primero que realizó ofrecía unos 12.000 títulos.
– Compró bibliotecas enteras y publicó manuscritos de autores.

En la segunda mitad del siglo XVIII, los libros seguían siendo objetos caros, y las librerías no eran espacios para deambular libremente por las estanterías ni hojear ejemplares sin compromiso de compra.

James Lackington cambió esto y otras prácticas importantes.
– En primer lugar, decidió que en su librería no se venderían libros fiados, algo habitual entonces: los clientes debían pagar en efectivo.
La medida incomodó a algunos, pero le permitió disponer de liquidez para comprar más libros.

– Otra innovación fue la venta sistemática de libros usados. Hasta entonces, muchos libreros compraban excedentes y, en algunos casos, los retiraban del mercado y los destruían para aumentar el precio de los ejemplares restantes, transformandolos en libros raros.
James Lackington invirtió esa lógica: adquiría grandes cantidades de libros de segunda mano y los ofrecía a precios bajos. Su estrategia combinaba volumen y precio: vender muchos libros baratos, junto con otros a precios más altos.

Como consecuencia, los libros se volvieron más accesibles.
– Otra innovación fue eliminar el regateo y las rebajas: fijó precios únicos y visibles, y colocó un cartel en su librería que decía: «El precio está indicado en la tapa y no hay descuentos en ningún caso».
Este sistema de precio fijo —pago al contado y sin negociación— simplificaba la compra y anticipa prácticas comerciales que luego se generalizarían en el comercio moderno.

Saldos
Todos los que hemos estado en el mundo del libro conocemos el significado —en su verdadera y dramática dimensión— de los llamados libros restantes o remanentes (remaindered books): ejemplares que ya no se venden y cuyas copias son liquidadas por el editor a precios muy reducidos. Aunque el editor asume una pérdida, busca recuperar parte de los costos y, sobre todo, liberar espacio en los almacenes. Estos lotes suelen venderse en bloque a libreros o intermediarios, lo que permite su reintroducción en el mercado a precios bajos, la ventaja es que esta acción amplía el acceso a los libros de mas lectores.

La editorial Benedikt Taschen , desde los años ochenta, hizo de esto una política de venta eficaz: vender a bajos precios para evitar la acumulación de remainders. Participé durante varios años en esa lógica en España, a través de la distribuidora ASPPAN y OnlyBook, formando parte de una política orientada a ofrecer libros de alta calidad y excelentes contenidos a precios accesibles.

James Lackington salvó muchos libros sobrantes de su destrucción y los vendió a precios muy bajos. Estaba convencido de que los libros eran la clave del conocimiento, la razón y producían felicidad. Al hacerlos accesibles, permitió que más personas pudieran comprarlos, sin importar su clase social ni su género. Él mismo, de origen humilde y en gran medida autodidacta, veía en el acceso a los libros una forma concreta de movilidad social y de educación fuera de las instituciones formales.

Lackington se hizo rico y alcanzó tal notoriedad que en el “Temple of the Muses” se colocaba un cartel que indicaba cuándo estaba presente en la librería. Tuvo dos matrimonios, el primero con Nancy (a veces citada como Ann o Anne), fallecida de fiebre hacia la década de 1780, y el segundo con Dorcas .

En 1798, Lackington vendió el negocio a su primo tercero George Lackington y se retiró a Gloucestershire, donde se convirtió en predicador metodista hasta su muerte, en 1815. La librería continuó funcionando bajo sus sucesores hasta que el “Temple of the Muses” fue destruido por un incendio en 1841 y no volvió a construirse.
Durante sus últimos años, publicó sus memorias, que ofrecen un testimonio directo de su actividad y de sus ideas sobre el comercio del libro.

Lackington escribió dos obras autobiográficas: Memorias de los primeros cuarenta y cinco años de la vida de James Lackington (1791) y Las confesiones de James Lackington (1804). A esta última se le añadieron posteriormente unas Letters en las que reflexiona y critica la educación de las niñas en internados, a los que atribuía efectos negativos en su formación moral, hábitos y carácter.

Desde Canada, Lackington’s Magazine está disponible en Internet y mantiene sus contenidos accesibles.
Lleva su nombre en honor a James Lackington. Cada portada presenta un guiño al mundo del libro y a la época de Lackington, evocando los siglos XVIII y XIX.

En ella podemos leer:

“…érase una vez, el librero James Lackington hizo libros asequibles para casi todos en Londres. Corría el siglo XVIII, la alfabetización iba en aumento, pero los libros seguían siendo un artículo de lujo. Lackington cambió eso popularizando el “resto” barato y obteniendo una buena ganancia con ello.

Nunca obtendremos beneficios en Lackington’s Magazine. Nuestros principios, de hecho, nos ponen en una situación difícil: queremos mantener el contenido accesible, como lo hizo Lackington. Pero también debemos pagar a nuestros escritores y artistas (otro principio, no menos exigente). Puede ayudar a mantener este proyecto, apoyar a los creadores y asegurar que siga siendo accesible para cualquier persona con conexión a Internet. Agradecemos su apoyo en cualquier forma”.
https://lackingtons.com/

Acerca de la historia de la Libreria James Daunt en Marylebone ver https://onlybook.es/blog/5678-2/

Sobre las Librerias El Péndulo. Ciudad de México ver https://onlybook.es/blog/librerias-el-pendulo-ciudad-de-mexico/

Sobre la Libreria Shakespeare and Company ver https://onlybook.es/blog/leer-es-como-sonar-con-letras-librerias-en-paris/

Leer es como soñar mirando letras. 2a parte. Librerías en Paris ver https://onlybook.es/blog/leer-es-como-sonar-con-letras-2nda-parte-librerias-en-paris/

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Arq. Hugo Alberto Kliczkowski Juritz

Onlybook.es/blog

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Salvemos al Parador Ariston de su ruina

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Diario Clarin https://onlybook.es/blog/el-parador-ariston-https://onlybook.es/blog/el-parador-ariston-

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